La AJB cumplió 61 años de lucha

Ayer la Asociación Judicial Bonaerense cumplió 61 años de lucha. «Más de seis décadas de construcción de un modelo sindical basado en la participación democrática y la independencia de nuestra patronal -el estado-, de los gobiernos de turno y de los partidos políticos», apuntaron desde la Corriente Judiciales por la Unidad-la Verde.

«La participación democrática es una constante a lo largo de nuestra historia, y se expresa en que quienes toman las decisiones relevantes en la AJB son las y los trabajadores judiciales, en asambleas y congresos, y no un grupito de dirigentes entre cuatro paredes. La independencia de los gobiernos y los partidos políticos implica que esas decisiones se tomen en función de los intereses de las y los trabajadores que el gremio representa, y no para satisfacer necesidades de otros sectores a partir de afinidades o pertenencias político partidarias.

«La AJB representa una experiencia valiosa en el ancho mar del sindicalismo argentino. Lamentablemente, hoy son pocos los sindicatos que deciden en asambleas, por ejemplo, la suerte de un conflicto salarial. Quizás menos aun los que pudieron sostener como conducta histórica la decisión de no subordinarse a una estructura partidaria externa que les marque el rumbo.

«Todas las conquistas -históricas y actuales- de nuestro gremio fueron posibles a partir de esa independencia política, que permitió confrontar con los diferentes gobiernos, legisladores o autoridades judiciales allí cuando el diálogo no aparecía o resultaba insuficiente, y era necesario forzar decisiones políticas para consagrar derechos.

«Como dos caras de una misma moneda, participación e independencia son valores que se reclaman y sostienen el uno al otro. Así, la independencia de nuestro gremio no logró sostenerse por décadas como consecuencia de un mandato natural o de un pacto entre dirigentes, sino gracias a la participación de las y los afiliados en la toma de decisiones cotidianas. Es ese mecanismo democrático el que impidió que iniciativas generadas a espaldas a las y los judiciales o contrarias a nuestros intereses pudieran prosperar en nuestro gremio.

«De la misma manera, quienes a lo largo de esa historia trajeron al sindicato disputas ajenas que expresaban necesidades diferentes a las de los y las judiciales fueron oportunamente castigados en los procesos electorales posteriores. Pareciera que no hay lugar en la idiosincrasia de la AJB para proyectos de ese tipo.

«Por el contrario, desde la época del menemismo y tantas otras, sobran las experiencias sindicales cuyas conducciones avalaron cambios que deterioraron profundamente las condiciones laborales de sus representados, en general motorizadas por su pertenencia a proyectos político-partidarios frente a los que había que subordinar los derechos de las y los trabajadores. Coincidentemente, se produjeron en gremios donde se fijaban fuertes límites a la participación democrática de las y los afiliados en la toma de decisiones.

«Ese recorrido histórico tiene una gran actualidad en el presente, ya que las y los judiciales bonaerenses atravesamos uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, donde venimos padeciendo un proceso de avance sobre nuestro salario y condiciones de trabajo, con un fuerte impacto en nuestra salud.

«Ese deterioro es consecuencia de decisiones u omisiones de los sucesivos gobiernos y de las autoridades del Poder Judicial, que mediante presupuestos insuficientes y prácticas autoritarias vienen imponiendo formas de trabajo que generan sufrimiento en las y los trabajadores a la vez que deterioran la respuesta que la Justicia debe brindar a la sociedad.

«A ese avance sobre nuestros derechos debemos ponerle un freno. Pero ello sólo será posible con un sindicato fortalecido por la participación activa de las y los judiciales en sus reclamos, y en tanto sostengamos la independencia necesaria para exigir y luchar por los cambios que necesitamos sin importar la fuerza política que gobierne la provincia.

«Sólo así podremos jerarquizar nuestros salarios, lograr la incorporación de personal que solucione la sobrecarga laboral existente, transparentar los mecanismos para desarrollar nuestra carrera judicial o democratizar las relaciones laborales mediante el reconocimiento a la negociación colectiva como herramienta fundamental para conseguir más y mejores derechos.

«Creemos en un sindicato fuerte, democrático e independiente de los diferentes poderes, capaz de forjarse como una herramienta para defender nuestros derechos y capaz de construir un Poder Judicial al servicio de nuestro pueblo».

«Tenemos historia y seguimos escribiéndola».

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