“A 45 años, tu amor y tu lucha nos siguen llenando de vida”

Norma Beatriz Regalía, ¡PRESENTE!, tenía 35 años cuando el 9 de junio de 1976 fue secuestrada y desaparecida en un operativo ilegal a cargo del primer cuerpo del ejército que irrumpió en su casa de 85 entre 117 y 118 de la ciudad de La Plata.

Trabajaba en el Ministerio de Asuntos Agrarios y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores- Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), y estaba estudiando profesorado de Ciencias Naturales en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Hasta el momento, no hay testimonios de su paso por algún Centro Clandestino de detención (CCD). Su caso aún espera Justicia. Beatriz continúa desaparecida. Su ex pareja era Juan Jacobo Mogilner, ¡PRESENTE!, con quién tuvo a sus tres hijos Javier, Eleonora y Germán, fue secuestrado en Córdoba el 5 de diciembre de 1977 junto a su pareja María Irene Gavalda, ¡PRESENTE! , con quién tuvo mellizas; Mariana y Cecilia.

Eleonora con su Papá Juan Jacobo Mogilner.

Eleonora recordó que la noche del secuestro de su Mamá “los genocidas se quedaron toda la noche” y por la mañana secuestraron a su tía Dora Ethel que llegaba a la casa y también a un hombre llamado Paulo que vivía con ellos.

“Mi tía tuvo que pedirles unos platos y cubiertos para hacernos de comer a mi hermano y a mí, porque se habían robado todo», recordó Eleonora. La tía, ya fallecida, fue liberada tres días después en San Francisco Solano.

Germán Molginer, Trabajador Municipal, dirigente de ATE e integrante del Bloque Organizativo Gremial de la CTAA Bonaerense, recordó que el único represor al que pudo ver era un hombre «calvo, pelado, de tez oscura y con un sobretodo que tendría unos 50 años. A mamá la sacaron por la fuerza, insultándola, y no la vimos más», expresó.

Javier, Eleonora, Germán, Mariana y Cecilia el el 25 de agosto el día de la sentencia contra los genocidas por la causa de La Perla donde Juan Jacobo Mogilner y María Irene Gavalda estuvieron detenidos. Aún hoy continúan desaparecidos.

«Se desprendió de mi mano, se levantó y se fue. La seguí hasta que la vi perderse entre la gente.

Pedí otro café, prendí un cigarrillo.

Mientras fumaba, la veía en su silla, veía sus ojos y no pude menos que pensar ¡Cuan grande debía ser su amor por el pueblo!

¡Heroínas que con su sangre, con sus vidas van forjando el camino que los pueblos seguirán para su liberación!

Aun el calor de su mano quemaba la mía.

Nunca más la volví a ver.»

(Fragmento de Beatriz, relato del abuelo, Jacobo Mogilner)

«A 45 años tu amor y tu lucha nos siguen llenando de vida.

Tus hijos: Javier, Eleonora y Germán.

Tus nietos: Tobías, Camila, Vladimir y Manuel».

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