«Más de 60 millones de niños y niñas están en riesgo de supervivencia en el mundo»

Esto se advirtió en el 2do WEBINAR “Niñez y Adolescencia en Situación de Calle en Latinoamérica” que tuvo lugar este viernes 8 de mayo, con motivo del lanzamiento del Informe Anual de la Red Internacional por la Defensa de la Infancia y Adolescencia en Condición de Calle (RIDIAC) 2020. Al mismo tiempo, se destacó la importancia de hacer partícipes a los niños y niñas en la generación de alternativas para la sociedad que viene. “Ellxs tienen formas de lucha, de involucrarse y reclamar. Tienen propuestas» señaló en su intervención Luis Pedernera, Presidente del Comité de los Derechos del Niño de la ONU. 

Del informe participan organizaciones de todos los países de Latinoamérica, el Foro por los Derechos de la Niñez es una de las organizaciones en Argentina que integra la red, dando cuenta de la situación de esta problemática, en ese sentido se analiza si las políticas que se aplican en cada país están en línea con las recomendaciones internacionales, como Comentario General 21 de la ONU sobre niños, niñas y adolescentes en situación de calle.

El WEBINAR  estuvo moderado por Miguel Hernández, del CEJUV/REMOISS-México, y participaron más de cien personas que integran distintas organizaciones civiles que luchan por los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Expusieron Manoel Torquato, miembro de Criança Não é de Rua-Brasil, Pablo Bassi, de Gurises Unidos-Uruguay, Danny Olave, de Qosqo Maki-Perú, Santiago Bachiller, Investigador del CONICET-Argentina, y Luis Pedernera, Presidente del Comité de los Derechos del Niño de la ONU.

En principio Manoel Torquato (Criança Não é de Rua-Brasil), contó que para la elaboración del Informe “decidimos transformar los tópicos centrales de las estrategias en indicadores. Por ejemplo cuando se dice que todos los países deben tener agentes públicos capacitados, nosotros ahora tenemos como indicador cuáles tienen y cuáles no. La construcción del informe de RIDIAC se fue construyendo en base a datos, índices, indicadores”.

Asimismo aclaró que “es un informe parcial porque incluye las estadísticas de 11 paises de latinoamerica, la mayoría son de América del Sur”.

“Contamos con la investigación de organizaciones que componen RIDIAC que son referentes en sus países sobre el tema de niños, niñas y adolescentes en situación de calle. Es un informe de la perspectiva de las sociedades civiles”, relató Torquato. Sin embargo señaló que “tenemos que profundizar mucho más para tener más claro las cuestiones que el informe nos dispara. Tener otras visiones para ampliar la mirada y la perspectiva del tema en la región”.

Por último Torquato aseguró que “Bolsonaro es un desastre para nuestro país y la región en cuanto a derechos humanos, derechos de la niñez. Precisamos unir la voz para decirle fuera a este presidente que es un desastre”.

A su turno Pablo Bassi (Gurises Unidos-Uruguay), comentó que “el Estado uruguayo a través del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), asumió el compromiso de elaborar un plan estratégico 2020/2030 con el que intenta evidenciar la necesidad de continuar con los espacios de diálogos y compromisos establecidos, con el objetivo de hacer énfasis en el carácter intersectorial de los derechos vulnerados de niños, niñas y adolescentes, teniendo como eje transversal a sus familias o referentes significativos”.

Al mismo tiempo Bassi hizo hincapié en que ante el contexto generado x las medias frente al COVID-19 “la incertidumbre y la especulación son protagonistas, porque no sabemos todavía el impacto que va a generar en niños, niñas y adolescentes en situación de calle, que son la población de mayor vulnerabilidad. Hasta ahora la única vacuna que se ha generado para combatir la propagación del COVID-19 ha sido el aislamiento social, ‘quedate en casa’, ante esta situación nos preguntamos qué sucede con los niños, niñas y adolescentes en situación de calle, donde el confinamiento no solo no parece ser una posibilidad sino q algunos casos puede profundizar su situación de vulnerabilidad ”.

«La normalidad tiende a perpetuar ciertas desigualdades, el desafío pasa por entender estas nuevas realidades para dar mensajes claros a los Estados para brindar respuestas adecuadas» reflexionó Bassi. En ese sentido aseguró que “proteger a niños, niñas y adolescentes implica que el Estado garantice la no discriminación. Protegiendo la libre circulación, el acceso a la información, garantizando el acceso a la educación desde las alternativas y necesidades básicas. Por esto se vuelve necesaria la respuesta interrelacionada entre el Estado y las organizaciones y la participación efectiva de niños, niñas y adolescentes”.

Por su parte Danny Olave (Qosqo Maki-Perú), resaltó que “la cuarentena ha traído mas dificultades para la población a la que acompañamos. Conversamos a diario con los chicos, y la cuarentena les ha afectado su rutina diaria de actividades que realizan para sobrevivir. Los pone en una gran incertidumbre, porque las actividades no se realizarán igual que antes”.

“Una de las principales preocupaciones es qué van a hacer con sus actividades, cómo van a llevar a cabo sus estudios, porque las clases de manera virtual corresponden a la población que pueda tener acceso a la tecnología y a los elementos”, relató Olave. Y aseguró que “los chicos en situación de calle menores de 18 años no encuentran hasta ahora un horizonte claro para poder desarrollarse, desenvolverse, ni sobre cómo van a continuar después de esto, no cuentan con ningún apoyo para realizar sus actividades”.

Asimismo Olave contó que varias organizaciones están intentando lanzar la RIDIAC en Perú: “Es uno de nuestros propósitos que el gobierno pueda impulsar políticas basadas en el Comentario 21. Que los niños sean partícipes activos de la defensa de sus derechos, que puedan visibilizar sus realidades. Entre nuestros objetivos esta garantizar la participación, cogestionar un encuentro de niños, niñas y adolescentes. Y a partir de este encuentro visibilizar la problemática, que los chicos puedan proponer salidas a las distintas problemáticas, y nosotros poder acompañar el proceso de defensa de sus derechos”, señaló. Y denunció que el “acceso a la salud, el derecho a la educación, y el acceso a la justicia” son los derechos que mas ven vulnerados los niños, niñas y adolescentes en Perú.

Santiago Bachiller (Investigador CONICET-Argentina), habló sobre su trabajo de investigación basado en el Proyecto Red Calle, una iniciativa que busca mejorar las condiciones de vida de las personas en situación de calle en varios países latinoamericanos a través de la creación de una red regional, al día de hoy está integrada por 6 países (Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Paraguay y Uruguay).

En ese sentido relató que uno de los objetivos es “intentar que se amplíe la participación al ámbito académico y organizaciones sociales”, y denunció que “si los sistemas de atención no colapsan es porque un porcentaje de personas en situación de calle se niegan a ser ingresados, ya que no les brindan una solución, sino que la política es acumular personas en lugares donde hay grandes niveles de hacinamiento”.

Asimismo Bachiller denunció la “falta de coordinación entre las políticas públicas y las dependencias estatales. En algunos países existe un ministerio que se hace cargo de la gente en situación de calle, pero los demás ministerios se desentienden de la situación. Esto repercute en una enorme dificultad para pasar a un enfoque de derechos integrales”. Por esto destacó la importancia de “involucrar a instituciones que aparentemente parecen ser secundarias, pero que son relevantes en la vida cotidiana de las personas en situación de calle, que son el poder judicial y las fuerzas de seguridad. Los estados tienen una enorme dificultad para adaptarse a estas situaciones, políticas de vivienda, políticas de salud, de género”.

“En algunos países vemos niños durmiendo en la calle, en otros la acción es inmediata, pero en todas ocurre un desmembramiento de la familia. Por eso vemos como primordial crear políticas integrales que tengan en cuenta esta realidad”, indicó Bachiller. Y en esa línea apuntó “la dificultad que hay por generar puentes entre los niños, niñas y los adultos. Es importante generar información y sistematizarla, los gobiernos de turno no tienen ningún interés en hacerlas públicas. Es importante que el campo académico se involucre en estas cuestiones porque sería una posibilidad para hacer explícitos los fracasos que están teniendo en materia de políticas para niños, niñas, adolescentes en situación de calle”.

Por último Luis Pedernera, Presidente del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, remarcó que en el contexto de aislamiento en el que se encuentran varias regiones del mundo existen tres cuestiones preocupantes: “una que las decisiones se toman desde un patrón adulto y etnocéntrico. La mirada debe ser enriquecida por la diversidad de infancias y adolescencias. Las primeras decisiones ante la pandemia se tomaron desde una desde una matriz impuesta, de familia nuclear, necesidades básicas satisfechas, de hogar y de conectividad al 100 por cien”.

“La segunda es que hubo sólo un enfoque sanitarista y de seguridad, hay países que han militarizado las calles, y en este tiempo hemos aprendido que las agencias de seguridad no son las más indicadas para estar en contacto con los niños, niñas y adolescentes en situación de calle”, apuntó. Y remarcó que “la mirada médica, sin dejar de ser relevante, tiene que ser sopesada con otras miradas”.

“La tercera es que todas estas decisiones se hicieron sin tomar en cuenta la opinión de los niños, imponiéndoles un modelo de confinamiento”, continuó Pedernera.

Asimismo señaló que “la pandemia nos deja una gran lección, que espero que los Estados la tomen, en materia de política no se puede improvisar y tener buenas intenciones. Lo que dice el organismo debe ser tomado en cuenta en el cotidiano, no solo cuando estamos ante una emergencia”. Y acercó la cruda cifra de que 66 millones de niños a nivel mundial están en riesgo de supervivencia, denunciando que “esta realidad demuestra la debilidad de nuestro sistema de protección social, porque sino hubieran actuado para proteger”.

«Los servicios dedicados a la niñez no deben interrumpirse, ni siquiera en el peor de los escenarios”, aseguró Pedernera. Y apuntó que “debemos empezar a pensar como nos anticipamos al escenario que tenemos en frente post pandemia. Porque ese tiene que ser el mensaje: cuál va a ser el nivel de vigencia de los derechos humanos mañana, cuando se han suspendido muchos derechos en nombre de la salud y la seguridad”.

Por último dejó elementos para pensar el trabajo hacia el futuro en función de la incertidumbre que se genera por la pandemia, aclarando que “el proceso tiene que ser con los niños, no se puede entender un proceso social donde los niños estén por fuera. Los niños, pese a la poca información que se les brinda son plenamente conscientes de lo que está sucediendo, porque ellos mismos han asumido un sentido de responsabilidad que es para aplaudir. Demuestran una preocupación en lo que sucede en el entorno”. Además resaltó que tras haber hablado con cientos de niños, niñas y adolescentes en los últimos días, “ellos tienen formas de lucha, de involucrarse y reclamar. Tienen propuestas, que van desde cultivar en el territorio que se encuentran, a reclamar semillas y herramientas para proveerse del alimento que escasea”.

Tras la exposición surgió un rico debate entre los presentes, y se reafirmó la importancia de no volver a la normalidad, sino ir hacia «esa sociedad que necesitamos». Frente a la incertidumbre, esta pandemia también «nos pone en un lugar de iguales».

«El espacio está abierto y depende de nosotros, como se articula lo global con lo local. El virus se mueve globalmente como el capital, las respuestas que hay que dar tienen que ser también globales» señalaron, por eso mismo, se ponderó la articulación de la RIDIAC, para generar estos espacios de propuestas desde las distintas organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de la niñez en Latinoamérica.

Link Informe RIDIAC 2020

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