Aguirre: «Los talleres clandestinos tienen respaldo político»

Trabajo-Esclavo-Afip Tras la muerte de dos niños en un taller clandestino en la ciudad de Buenos Aires, el Coordinador provincial del Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud y secretario de Relaciones Internacionales de la CTA A, opinó: “Desde el Foro y junto con infinidad de personas que están involucradas en lo que significan las denuncias contra la explotación de mujeres y niños, tanto de inmigrantes como de argentinos, hace años que venimos denunciando que la existencia de esos talleres clandestinos que trabajan para las grandes marcas de ropa funcionan en base a la connivencia política”.

“Es decir – prosiguió el referente- si existen y atentan contra la legislación vigente es porque tienen respaldo político. Obviamente que está el gobierno de la Ciudad y el Provincial, pero también esta el gobierno Nacional porque no aplica los requisitos para abrir una fabrica de ropa o textil para cualquier marca. La cual debe tener una serie de requisitos como tiene cualquier PyME o cualquier empresa, donde no puede existir ni la explotación y mucho menos debe existir el trabajo infantil”.

El dirigente declaró que a pesar de todas las denuncias “esto sigue funcionando, nosotros seguimos como siempre denunciando, pero funciona con la connivencia política, lo que lleva a que haya una gran alarma cuando nos encontramos con que dos niños murieron, o cuando nos encontramos que una familia sale a denunciar la situación de explotación donde trabaja”.

No Logo

“Sería ingenuo pensar que los consumidores occidentales no se han beneficiado con las diferencias que hay en el mundo desde los primeros días del colonialismo. El Tercer Mundo, según dicen, siempre ha existido para mayor comodidad del Primero. (…) Así, se ha descubierto que el origen de las zapatillas Nike son los infames talleres de Vietnam; el de las ropitas de la muñeca Barbie, el trabajo de los niños de Sumatra; el de los cafés capuchinos de Starbucks en los cafetales ardientes de Guatemala y el petróleo de Shell en las miserables aldeas del delta del Níger. (…) a medida que los secretos que yacen detrás de la red mundial de las marcas sean conocidos por una cantidad cada vez mayor de personas, su exasperación provocará la gran conmoción política del futuro, que consistirá en una vasta ola de rechazo frontal a las empresas trasnacionales” Naomi Klein, No Logo, 1999

16 años pasaron desde que Naomí Klein publicó No Logo y levantó el avispero sobre un tema tabú para la «civilización» occidental y la cultura capitalista: la esclavitud moderna. Klein y cientos de organizaciones de todo el mundo trabajan desde entonces denunciando la situación en la que se encuentran millones de personas sometidas a jornadas de trabajo sin derechos, y muchas veces sin paga.

Ya en el año 2012, desde el Periódico de la CTA A realizamos un informe en donde un matrimonio de bolivianos junto a sus tres hijos fueron víctimas de los perversos circuitos de trabajo esclavo tanto en el sector textil como en el agrario. En esa investigación denunciamos que en el 2012 el 78% de la industria textil y el 60% de las explotaciones rurales utilizaban mano de obra esclava. Por el trabajo de organizaciones como La Alameda se calculaba que había unas 500 mil personas en situación de esclavitud en nuestro país. Decenas de investigaciones y testimonios daban cuenta de la magnitud de este drama humano para algunos, y negocio para otros. Hombres, mujeres, niños y niñas trabajando sin descanso para confeccionar ropa que luego se vende muy barata en ferias como La Salada o para exclusivas marcas como Cheeky, Kosiuko, Montagne, Le Coq Sportif, Rusty, PortSaid, Awada, Akiabara, Claudia Larreta, Mimo, Adidas, Puma, Topper, Cueros Crayon, MUUA, Kill, Yagmour, Ona Saez, Duffour, Chocolate, Bensimon, Tavernitti, Fila, Lacoste, Scombro, Nasa, Vitamina, y los diseñadores Benito Fernandez, Laurencio Adot y Jorge Ibañez, entre otras.

Con tanta información y complicidades, la muerte de los dos niños en Ciudad de Buenos Aires no suena a un accidente, sino a un asesinato.

Por esto, Aguirre dice: “Lo que nos genera es mucha bronca porque hace tiempo que se viene planteando eso, que se han hecho denuncias en la justicia. Y ni la justicia, ni el gobierno garantizan la protección que requiere un ámbito de trabajo que nunca debería estar vinculado a la explotación, y menos al hacinamiento de familias para abaratar costos laborales. Fundamentalmente al estar trabajando para marcas que supuestamente se definen como respetuosas de todos los derechos laborales que existen en la Argentina”.

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