«Sin feminismo no hay revolución ni cambio social”

A las 16hs del sábado 26 de junio comenzó la Segunda Ronda de Mujeres Trabajadoras convocada por Feminismos en Marcha. Más de 50 compañeras de Argentina y otros países de Latinoamérica se dieron cita para reflexionar sobre los procesos políticos y sociales de los que somos protagonistas en la región.

Posicionadas desde el campo popular, las feministas de la clase trabajadora encabezamos marchas, «paramos» la olla, estamos en la primer línea de lucha contra la pandemia del COVID pero también contra el neoliberalismo patriarcal y colonial. 

Marli Melo do Nascimento, Secretaria Nacional de Mulheres. CNM/ CUT Brasil, tomó la palabra primeramente, para explicar la lucha del movimiento obrero en un país gobernado por un presidente como Jair Bolsonaro, que representa un retroceso en derechos, especialmente de las mujeres, por sus expresiones y políticas misóginas. Marlí explicó que la pandemia tuvo un «impacto negativo en las mujeres», porque son quienes se vieron sobrecargadas de los trabajos de cuidados, pero también en empleos precarios y mal pagos.   

Luego, María Lourdes Zea Rosales, dirigente Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), señaló que hay un avance en materia legislativa por los movimientos feministas: “A partir de las articulaciones en torno a ciertos temas ha crecido mucho la participación en las luchas de las mujeres en México, por ejemplo en torno al día sin mujeres, el 8 de marzo». Sin embargo «aún nos falta mucho» agregó. 

Por otro lado, Rosales consideró que «la intersectorialidad es un tema que debe ser trabajado. Una mujer puede ser vulnerada por distintos motivos y hay que poder dimensionarlo. Hay que avanzar hacía redes locales, nacionales y latinoamericanos”.

A su turno, Tamara Muñoz, Vicepresidenta de Formación y Estudios Laborales, CUT Chile, dijo: “La gran cantidad de despidos en Chile tiene un gran sesgo de género, impacta mayormente en las mujeres. Veníamos de un proceso de incorporación al mercado de trabajo y que también impactaba en nuestra participación y representación sindical. Deberíamos repensar la necesidad central del trabajo colectivo y de la sostenibilidad de la vida». En tanto, agregó que «ante la indiferencia de las élites neoliberales la respuesta fue desde las organizaciones barriales, territoriales, sindicales, de mujeres».

«Si en algunos países el COVID sirvió para correr una cortina acerca de los impactos del modelo neoliberal, en Chile se encontró con un camino ya iniciado por la revuelta popular” expresó Muñoz.

Desde Perú, Ibis Fernández Coordinadora Colectiva Mujer y Poder. Dirigente de CLATE-CGTP-CITE, dijo: “De acá nos vamos a una marcha, por la crisis producida luego de la segunda vuelta en las elecciones, en donde se está gestando un golpe de estado, de los sectores de derecha para no reconocer el triunfo de Castillo». 

Respecto al protagonismos de las mujeres en las luchas, Ibis agregó: «Coincidimos en los diagnósticos sobre las causas estructurales que nos generan opresión a las mujeres. Somos anticapitalista, anti racistas, anti colonialistas. Somos mujeres que venimos de las organizaciones sindicales. Ya en 1929 Martitegui planteaba que había que impulsar un feminismo proletario».

En esa línea: «hay que hacer pactos entre las mujeres que queremos cambiar el modelo neoliberal. Y coincidimos con nuestros compañeros. Pero sabemos lo que nos cuesta participar en estos espacios. Así como la clase trabajadora lucha por sus derechos, las mujeres también luchamos por nuestras reivindicaciones, nuestros derechos, mientras estamos en la primera línea de las otras luchas».

Finalmente la dirigente señaló: «Nunca más un contrato social sin nosotras. Que las mujeres de todas las sangres discutamos ese nuevo contrato. Tenemos que trabajar para que nuestras consignas feministas sean sentido común. Estamos en una crisis civilizatoria, y no hay salida sin nosotras. Sin feminismo no hay revolución ni cambio social”.

Por último, María José Cano, integrante de la Misión Internacional de Solidaridad y Observación de DDHH en Colombia, dio un panorama de la situación en ese país en donde están ocurriendo serias violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno de Iván Duque. Cano explicó que la violencia contra las clases populares que «se le plantaron al poder» se evidencia de forma diferenciada hacia varones y mujeres. «Es conocido el caso de la joven que se quitó la vida luego de denunciar en sus redes sociales el abuso sexual que sufrió por parte de la policía». «Los cuerpos de las mujeres se convierten en botines de guerra».

Por otro lado, Cano destacó que las mujeres se encuentran en las primeras líneas, en tareas de cuidados o en la lucha contra las opresiones del gobierno. Y que el trabajo de la misión de DDHH en Colombia puede salvar vidas. 

Luego, hubo un momento de rondas en distintos grupos, para que las compañeras puedan usar la palabra y decidir el tema de la próxima Ronda. Entre todas, se definió abordar para un nuevo encuentro la necesidad de construir un sistema de cuidados más igualitario. 

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