Los chicos y chicas asistieron al Congreso para expresar su reclamo a través de la música y exigir la restitución del organismo, disuelto de la estructura estatal mediante el Decreto 687/2026. Lejos de ser escuchados con el respeto que se merecen, sufrieron comentarios despectivos, burlas y desinterés por parte de representantes públicos mientras cantaban.
Quienes ocupan una banca en la casa de la democracia tienen la responsabilidad ética e institucional de dar el ejemplo. No podemos permitir ni naturalizar que se atente contra la libertad de expresión de la niñez y desmerecer su esfuerzo y arte.
Exigimos:
1️⃣ Disculpas públicas e institucionales a los niños, niñas, sus familias y docentes.
2️⃣ La anulación del Decreto 687/2026 para garantizar la continuidad del Coro Nacional de Niños y la protección de las instituciones culturales.
El arte no se destruye y la niñez no se vulnera.