Por: Adolfo 'Fito' Aguirre
Las trabajadoras y los trabajadores industriales de la Argentina atravesamos una de las etapas más críticas de nuestra historia reciente. El avance de políticas de ajuste, la apertura indiscriminada de importaciones, la paralización de la obra pública y el desfinanciamiento del aparato productivo constituyen un verdadero industricidio que pone en riesgo miles de puestos de trabajo y la soberanía económica nacional.
La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei profundiza este escenario de incertidumbre y constituye una nueva avanzada del capital sobre el trabajo, como no se veía desde los años más oscuros de nuestra historia. Este proceso forma parte de una contrarreforma laboral iniciada con la dictadura de 1976, continuada durante la década de 1990 y profundizada en la actualidad, con un objetivo claro: debilitar la organización colectiva y erosionar el poder sindical.
Por eso este Congreso de la CNTI tuvo una enorme importancia política, sindical e histórica. Marcamos ocho años de organizarnos, de construir unidad, de fortalecer el Poder Sindical de nuestra clase trabajadora frente a un modelo económico que pretende destruir la industria nacional y disciplinar al movimiento obrero.
Pero también sabemos algo fundamental: Tenemos historia, tenemos organización y tenemos fuerza. La Argentina siempre se levantó con su industria en marcha y con su clase trabajadora como protagonista central del desarrollo nacional.
Por eso hoy, desde la CNTI, reafirmamos nuestras convicciones:
Sin industria no hay Patria.
Sin trabajadores no hay producción.
Sin organización no hay futuro.
Cada sector industrial, cada organización sindical, cada trabajador y trabajadora —del ámbito estatal o privado— tiene hoy la responsabilidad de construir unidad, conciencia y organización para enfrentar el vaciamiento productivo y defender el trabajo argentino.
Este Congreso de la CNTI expresa precisamente esa voluntad colectiva.
La voluntad de defender la industria nacional. La voluntad de defender el trabajo digno. La voluntad de construir un proyecto productivo soberano, con desarrollo, tecnología, agregado de valor y justicia social.
Frente a la resignación que intentan imponer, nosotros respondemos con organización y lucha. Frente al ajuste, respondemos con unidad de acción. Frente al industricidio, respondemos con más Poder Sindical.
Porque no alcanza solamente con resistir. Tenemos también la responsabilidad de construir propuestas y alternativas para una Argentina productiva y soberana.
Por eso, desde este Congreso, reafirmamos nuestras banderas:
Defensa irrestricta del trabajo industrial.
Protección de la industria nacional frente a la competencia desleal.
Reactivación de la obra pública y fortalecimiento del mercado interno.
Inversión en ciencia, tecnología y agregado de valor.
Salarios dignos y condiciones laborales justas.
Distribución equitativa de la riqueza.
Defensa del rol estratégico del Estado y de los servicios públicos.
Respuesta colectiva frente a la desocupación y la precarización laboral.
También asumimos los desafíos de esta etapa histórica. Sabemos que el capitalismo actual busca fragmentar el trabajo, expandir la informalidad y debilitar la organización colectiva. Por eso necesitamos más sindicalización, más derechos y más presencia organizada en cada lugar donde haya un trabajador o trabajadora sin protección.
Este es un tiempo que exige coraje, claridad política y organización.
Y este Congreso fue una demostración concreta de que la clase trabajadora industrial argentina no está derrotada ni dispuesta a resignarse. Estamos de pie, decididos a defender la producción nacional, el trabajo argentino y la soberanía de nuestra Patria.
Porque:
Sin trabajadores no hay industria.
Sin industria no hay trabajo.
Sin soberanía productiva no hay Nación.
Contra el industricidio y por la reconstrucción soberana y productiva de la Argentina.
Por una Argentina industrial.
Adolfo Aguitre: Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA-Autónoma y Coordinador Generral Nacional de la CNTI