Justicia por Camila: ¡El Estado es responsable!

Luego de 11 días de búsqueda intensa, esta madrugada, alrededor de las 00: 30, se encontró su cuerpo sin vida de Camila Tarocco. El hallazgo se produjo en un descampado ubicado a 300 metros de la parada donde ella supuestamente tomaría un colectivo para ir al banco, y a 500 metros de la casa de la familia de Ariel Alberto González, su ex pareja y principal sospechoso por el femicidio.

Los datos fueron aportados por un allegado a González, quien se quebró por la presión que ejerció el constante reclamo del movimiento feminista, de familiares y vecinxs.

 

Camila era una piba que vivía en el barrio Cascallares de Moreno Sur, unos de los barrios más empobrecidos del Conurbano, donde la desigualdad azota, donde muchas pibas tienen solo el ingreso de la AUH, sin contar con un trabajo que les posibilite salir de sus hogares en caso que sufran violencia de género.

El Estado no llega para prevenir ni para cuidar de ellas ni de sus niñes. No hay ningún dispositivo efectivo que asista a las mujeres que sufren violencia, no hay hogares de emergencia, ni monitoreo de las medidas de protección.

Esa es la historia de Camila, quien llevaba un juicio contra Ariel González por violencia de género, pero estaba desprotegida. González incumplía con el beneficio de excarcelación al que estaba sujeto (por otra causa de violencia de género), que indicaba que debía permanecer en la vivienda declarada, que era la de sus padres. No podía deambular por la calle pero igual lo hacía.

A Camila no solo la asesinó Ariel González, sino también el aislamiento que intentó realizar para cuidar su vida y la de sus hijes. Qué paradoja: su casa terminó siendo una trampa mortal, un escenario para la impunidad de los violentos, de los asesinos, de los femicidas.

Por eso, desde el Departamento de Género de ATE, junto con la CTA Autónoma, venimos señalando que, en medio de la pandemia y el aislamiento, necesitamos de manera urgente políticas públicas de cuidado efectivas para las víctimas.

Desde el Gobierno se tomaron medidas muy certeras que ayudan a cuidar la vida de toda una sociedad, pero falta cuidar la vida de las mujeres víctimas de violencia de género.

Por ello, desde ATE exigimos que la violencia de género sea un tema de la agenda del Comité de Crisis en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio; que la prevención y erradicación de la violencia de género sea política de Estado, con mayor presupuesto y con la coordinación del Ministerio de las Mujeres, Diversidad y Género.

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