Una delegación de la CTA integrada por Néstor Rojas, director de organización; Carlos Riveiro, director de Gremiales y Julio Castro, secretario de Salud Laboral de la provincia de Buenos Aires y dirigente de UETTeL, entre otros, se hizo presente en la planta de Lustramax ubicada en Tortuguitaspara expresar la solidaridad activa de la Central.
La crisis en Lustramax sumó un nuevo frente de tensión: además del enfrentamiento con su personal y la conciliación obligatoria desoída, empresas clientes advierten por incumplimientos en las entregas.
Mientras el conflicto escala y se agrava, los representantes sindicales de Lustramax denuncian despidos arbitrarios, persecución sindical e incumplimiento de derechos laborales, en el marco de un supuesto Proceso Preventivo de Crisis (PPC) presentado por la firma. Mientras la empresa alega dificultades económicas, los empleados sostienen que no existe una crisis real y que el conflicto forma parte de una estrategia de disciplinamiento laboral.

La empresa, con 17 años de actividad y 7 años de presencia en la zona norte del Gran Buenos Aires, opera con una dotación aproximada de 200 trabajadores y se dedica a la distribución mayorista de insumos para higiene, limpieza y consumo institucional. Entre sus productos se encuentran papel aluminio, film plástico, guantes, toallas, productos químicos de higiene, utensilios descartables y otros insumos utilizados en sectores como la gastronomía, la salud y los servicios.
A comienzos de 2026, la firma avanzó con más de 29 despidos injustificados, apuntando principalmente a referentes gremiales y delegados sindicales, luego de presentar un Proceso Preventivo de Crisis ante el Ministerio de Trabajo. Los trabajadores denuncian que esta medida no responde a una situación económica real ya que la empresa continúa operando con normalidad, manteniendo producción, distribución y ventas sin interrupciones visibles.
Ante la organización colectiva de los trabajadores, las asambleas permanentes y la visibilización pública del conflicto, el Ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria, ordenando la reincorporación de los trabajadores despedidos. Sin embargo, según denuncian los empleados, la empresa no acató la resolución, profundizando el conflicto.
Leandro Gómez, delegado despedido, quien permanece dentro de la empresa en el acampe y sin poder salir por temor a perder definitivamente su puesto de trabajo, expresó: “Nos encontramos el 11 de enero con 13 despidos, y cuando intentamos hacer una asamblea la empresa nos manda a la policía para sacar a los compañeros despedidos y desarmar la asamblea.”
Sobre la conciliación obligatoria, Gómez agregó: “El ministerio dicta la conciliación obligatoria, la empresa en disconformidad dice que no la va a acatar, sostiene el despido de los delegados y a los despedidos les va a pagar el sueldo pero no les va a dar tarea. Entendemos que si salimos de la fábrica, no vamos a poder volver más.”

El referente gremial destacó la solidaridad recibida: “Hoy por hoy nos estamos manteniendo con la ayuda y la solidaridad de distintas organizaciones, sindicatos y agrupaciones; nos cocinamos entre nosotros, estamos a la intemperie, pero con mucha moral y haciéndonos el aguante.”
Y concluyó: “Esto es la antesala de la reforma laboral: quieren volver a los tiempos de antes, cuando nos pagaban en cualquier momento, no había paritaria, las jornadas eran de más de 10 horas y no teníamos derechos. Necesitan destruir la organización que construimos para poder aplicarlo.”
Por su parte, Néstor Rojas llevó la solidaridad de la CTA: «Es nuestro deber estar presentes, como lo hacemos en todos los conflictos donde se defienden derechos de los trabajadores. Reconocemos la valentía de estos compañeros que no han aflojado y que están enfrentando a las patronales y al proyecto que el régimen de Milei representa para desmantelar la Argentina”.
El dirigente transmitió además el saludo de Hugo “Cachorro” Godoy, Secretario General de la CTA Autónoma y adelantó que “vamos a seguir estando acá, colaborando en todo lo que se pueda y enfrentando esto que llaman ‘reforma laboral’, que no es una reforma, sino un retroceso de los derechos de la clase trabajadora al siglo XIX”. Finalmente, Rojas ratificó la voluntad de la CTA de movilizar cundo se trate el proyecto de Reforma Laboral en el Congreso.