jueves 15 de enero de 2026 - Edición Nº469

Opinión | 15 ene 2026

IDEP SALUD

Motosierra y negocios: Ahora los Hospitales Samic

09:33 |Milei sigue desmontando derechos sociales, transfiriendo recursos públicos al esquema de negocios, y poniendo a millones en la desolación y la obligación de pagar para atender necesidades básicas


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En la larga agenda de Universidades, Discapacidad, reformas laboral y previsional, el campo de la Salud también ha sido incorporado al listado de apropiaciones y desguaces.

Hospitales Garrahan, Bonaparte, Posadas, programas de Medicamentos PAMI, Oncológicos, discapacidades, Cardiopatías congénitas, salud sexual reproductiva y la lista de vaciamiento sigue.

Es probable que los gobiernos de Menem allá por los 90 y éste de Milei, sean los momentos de mayor ataque a las políticas públicas sanitarias, y constituyan las más claras expresiones de contraste al modelo de la Salud popular y soberanía sanitaria que en nuestra historia encarnaron entre otras y otros Carrillo, Oñativia y Ferrara.

Ahora la amenaza gira en torno a la posibilidad de privatización de los hospitales SAMIC (Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad) de gestión descentralizada y cuyo financiamiento es nacional y local. Hospitales de referencia que absorben miles y miles de demandas de todo tipo de enfermedades; como el Hospital Cuenca Alta en Cañuelas; el Hospital René Favaloro, en Rafael Castillo; el Hospital presidente Néstor Kirchner en Gregorio de Laferrere; El Cruce en Florencio Varela; el Bicentenario en Esteban Echeverría; el Garrahan en Parque Patricios; el de El Calafate; todos de extrema importancia sanitaria y con cientos de trabajadoras y trabajadores involucrados.

Se corresponde y es la continuidad del modelo de desmantelamiento y negocios pensado hace años en el ámbito del Banco Mundial, e iniciado por Menem con la transferencia de 19 hospitales nacionales a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires en el año 1992, bajo la figura del “Hospital Público de Autogestión” (HPA) a partir de la firma del Decreto N° 578 de 1993.

Esta intención que no debemos permitir, promoverá una catástrofe de accesoa los servicios elementales de atención de las enfermedades de millones de argentinas y argentinos fundamentalmente en el conurbano bonaerense, facilitará las modalidades de arancelamiento vía canastas mínimas, y profundizará la precarización y el vaciamiento de los equipos de salud.

Y la provincia de Buenos Aires será el epicentro de este desastre sanitario que involucrará a trabajadoras/es, sindicatos, millones de usuarios del sistema (“pacientes”), intendentes, y autoridades sanitarias.

Esta intención de privatizar los Hospitales no intenta solamente “sacarse de encima” el “gasto” correspondiente al financiamiento nacional, sino traspasarlos al esquema de negocios como dos caras de una misma moneda. No hay motosierra sin negocios ni negocio sin motosierra.

Y como el resto de las resistencias que nos tocan protagonizar en esta feroz embestida de los grupos dominantes de la Argentina, nadie puede solo ni se salva solo. Resulta necesario restituir el marco de alianzas y voluntades del conjunto de representaciones de trabajadoras y trabajadores de Salud y el movimiento sanitario en la Argentina, para resistir este embate depredador como cuando Macri quiso cerrar el Ministerio e implementar la CUS, sosteniendo las claves de un programa de la Salud colectiva desde las nociones de universalidad, gratuidad y excelencia.

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