Eliana Saavedra Hueravilo, Madre de Plaza de Mayo: ¡PRESENTE!

La CTA Autónoma expresa profundo pesar por el fallecimiento de la compañera Eliana Saavedra de Hueravilo. Abrazamos a su nieto Emiliano (Secretario de Derechos Humanos de la CTA Autónoma Bonaerense), su compañero Oscar, su nuera Eliana, sus nietas Lara, Sofía y Emilia, a toda su familia, amigos y compañeros de militancia.

Eliana militó en el Partido Comunista. Fruto del amor con su esposo, nació su hijo Oscar. A la edad de aproximadamente 12 años el joven encontró algunos libros y diarios con contenido revolucionario escondidos en la casa de su mamá y su papá que devoró con avidez. Ellos escondían ese material para preservarlo de la creciente violencia hacia los militantes del campo popular.

El secreto se cayó pronto pues lo que se hereda no se roba, entonces con el mismo fervor militante que su mamá y su papá, Oscar empezó a militar y al poco tiempo vecinos y compañeros de trabajo les comentaban “hoy lo vi a su hijo, estaba protestando con los estudiantes”.

La noche helada del 19 de mayo de 1977, Eliana acompañaba a su nuera Mirta Alonso en el velorio de su abuelo. Su compañero, el papá de Emiliano, estaba en una reunión sindical y había visado que llegaría tarde.

“Vaya a descansar Galleguita linda” dijo su suegro Oscar tocándole la panza a su nuera que en ese momento transitaba su sexto mes de embarazo. “No, es el último adiós a mi abuelo, quiero aguantar. ¡Que se enoje el Mapuche ese!”, respondió Mirta entre sonrisas cómplices con Oscar, quién es de origen Mapuche.

“Mi nuera no era una nuera. Era una compañera, una amiga entrañable, una gran revolucionaria del PC”, describía Oscar en una entrevista concedida a QM Noticias en marzo de 2016. “Conversábamos, tomábamos café, comíamos juntos, escuchábamos música, le encantaba el folclore latinoamericano”.

Oscar Hueravilo junto a Mirta Alonso, ¡PRESENTES!

Dos Ford Falcon irrumpieron en el velorio con efectivos de las fuerzas genocidas y preguntaron en voz alta “quién es Mirta Alonso”. La mujer respondió, y los asesinos le dijeron que su esposo había sido asaltado y estaba herido. Inmediatamente al subir al auto, su padre se dio cuenta de que la estaban secuestrando, le advirtió a su hija y fue forzado a subir por los represores también a uno de los vehículos.

Eliana escuchaba las transmisiones radiales de la época junto a su marido esperando noticias sobre el paradero de su hijo y su nuera embarazada.Y quiso el destino que justo no lo hicieran el día en el noticiero de las 10 de la mañana de Radio Mitre, el locutor anunciaba “otra vez una madre dejó abandonado a su bebé al umbral del Hospital Elizalde, que se presenten familiares interesados. Según la muñequita se llama Emiliano Lautaro Hueravilo Aolnso. Está bien alimentado, es robusto, rubio, y lo dejaron con una bolsita de pañales y algunos chiches”.

Era frecuente que los medios de comunicación difundieran comunicados de las fuerzas represivas donde se demonizaba a las víctimas de torturas y desapariciones forzadas, y hablaban de “guerrilleras” que abandonaban a sus hijas e hijos, cuando en realidad habían sido asesinadas después de parir de la forma más cruel.

“Se hablaba de Rusia, de Francia, pero no se decía nada de lo que estaba pasando acá”, contaba Oscar Hueravilo. “Los compañeros de trabajo lo escucharon y no se atrevieron a avisarnos ni por teléfono porque creían que los podrían secuestrar”. También el periodista Ariel Delgado amplió la información en Radio Colonia a las 13, y tras emitirse la noticia en la televisión a la noche, los compañeros del partido resolvieron avisar a Eliana y Oscar de la noticia.

Por la noche golpearon fuerte la puerta del matrimonio, y temieron lo peor. “Pensamos que venían a secuestrarme” relata Oscar. Finalmente se trataba de compañeros de militancia que traían la novedad de que Emiliano estaba vivo, esperando ser abrazado por su familia. Al llegar al hospital, finalmente se produjo el encuentro.

“¡Ahí viene mi nieto!, ¡ahí viene mi nieto!”

Exclamó Eliana Saavedra de Hueravilo al ver a la robusta enfermera llevando al pequeño Emiliano en brazos. La alegría fue incontenible, y tanto familiares como amigos besaron el bebé de 45 días, que fue el primero nacido en cautiverio en la ESMA que pudo reencontrarse con su familia. Los dos casos siguientes se sucedieron en Entre Ríos y Rosario.

Eliana se unió a Madres de Plaza de Mayo para continuar la búsqueda su hijo Oscar y su nuera Mirta. Su esposo la acompañaba a Plaza de Mayo junto a otros “Padres de Plaza de Mayo”, quienes debido al riesgo de ser secuestrados por las fuerzas represivas, se ubicaban en distintos puntos de la plaza sin marchar.

“Hacíamos como que íbamos a rezar, pero nos reuníamos en la iglesia, hablábamos bajito y nos poníamos de acuerdo para organizar la búsqueda de nuestros hijos. La mayoría de los padres que acompañaba las marchas o reuniones, íbamos escondidos porque teníamos miedo que nos secuestren o nos den paliza. Nuestras mujeres iban adelante haciendo la marcha con toda la fuerza, y nosotros atrás o desparramados como las ovejas.”, recordaba Oscar en el programa ATP de Radio Provincia de Buenos Aires emitido en mayo de 2014.

Eliana y Oscar pasaron muchas noches sin poder dormir, y en momentos de profundo dolor deseaban “partir al silencio”, como decía Yupanky. “Pero tenemos a Emiliano, nuestras nietas, los compañeros, y entonces nos ponemos tan contentos”, celebraba Oscar en QM Noticias.

Su influencia fue decisiva para que su nieto Emiliano, hoy Secretario de Derechos Humanos de la CTA Autónoma y ATE Provincia de Buenos Aires, milite en política. Sus nietas Lara, Sofía y Emilia la llenaron de mimos hasta el día de hoy.

Su incesante caminar no se detendrá a pesar de que su cuerpo no estará más entre nosotros, porque en cada marcha, en cada acto de militancia de su nieto, su esposo y sus compañeros por un mundo sin pobres ni tristes; y fundamentalmente en la alegría de cada nuevo nieto recuperado, la luz de Eliana continuará alumbrando como siempre. Como nunca.

¡Hasta la victoria siempre compañera Eliana!

 

 

 

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