Con el presupuesto más bajo de su historia, la Salud Provincial está al borde del colapso

Corte de energía sin precedentes: más de tres horas de pánico y angustia que no registraron víctimas fatales por el compromiso total de lxs trabajadores del hospital que manualmente pudieron preservar la vida de pacientes en estado crítico.

Con presupuestos a la baja y políticas que nada tienen que ver con las necesidades reales para su funcionamiento, el sistema sanitario provincial sostiene su capacidad de respuesta sólo a expensas del compromiso de sus trabajadorxs. Tal como venimos denunciando, la partida destinada a Salud en el reparto global para el año 2019 es la más baja de la historia, lo que asegura la perpetuación de la crisis existente y con altas probabilidades de agudizar las dificultades cotidianas.

En la semana que pasó, tuvimos una nueva muestra. El mayúsculo apagón que se produjo durante más de tres horas en el hospital de más alta complejidad de la provincia de Buenos Aires el miércoles 23 de enero puso en verdadero riesgo a cientos de personas internadas. Como ejemplo más patente de un sinnúmero de deficiencias que aquejan al conjunto de hospitales y centros de salud bonaerenses y sin respuestas oficiales certeras, la tragedia no fue tal por la pericia y la disposición de quienes estaban trabajando en la institución al momento del corte y por todxs aquellxs que se acercaron inmediatamente para ayudar en lo que fuera necesario.

Como en el incendio en el Oñativia, como en la caída de un paciente y un trabajador por el hueco de un ascensor en el Evita, como en la falta de funcionamiento de los generadores eléctricos durante operaciones en el Rossi y el Ludovica, como en tantas otras oportunidades, las reacciones de las autoridades fueron pobres y tardías. Sin ninguna capacidad de prevención, con partes del funcionamiento hospitalario a cargo de empresas privadas que nunca están cuando se las necesita, trabajadorxs y población nos encontramos muchas veces a merced del destino, haciendo malabares para evitar situaciones trágicas.

En este contexto, la persistencia de CICOP en bregar por un drástico cambio en las decisiones de lxs funcionarixs, encabezadxs por la Gobernadora Vidal y el Ministro Scarsi, no cesará. Manifestamos firmemente que el ajuste en curso traerá aún más inconvenientes que los que padecemos actualmente. El sinnúmero de déficits comprende la situación salarial y las condiciones en que se desarrollan las tareas, cuestiones directamente vinculadas con las posibilidades de un mejor cuidado de la salud de la población. Las diversas temáticas que nos afectan forman parte de un pliego de reclamos que no para de ampliarse.

La falta de cumplimiento de la convocatoria paritaria en diciembre, la demora en completar las interinizaciones de becarixs, la tardanza en resolver trámites que llevan años, la necesidad de implementar los acuerdos alcanzados para lxs residentes, se suman a los graves problemas de infraestructura y violencia. Mientras quienes deben gobernar se preocupen más por las encuestas electorales que por brindar las soluciones que la inmensa mayoría de lxs ciudadanxs requiere, no encontraremos las repuestas adecuadas. El rol de nuestro sindicato en hacer públicas esas problemáticas será fundamental en el tiempo que viene.

La falta de un proyecto nacional de Salud

En el marco nacional, la ausencia de un proyecto de salud, una de cuyas más notables expresiones es la ausencia de un Ministerio de Salud, se hizo evidente en la grave situación vivida respecto al brote de hantavirus en la localidad de Epuyen, provincia de Chubut. Con decisiones que se emparentaban más con conductas militares que con cuidados sanitarios, la experiencia debiera ser tenida en cuenta para el futuro. Ello se suma al retroceso que implica las bajas en los programas de Salud sexual y reproductiva, la afectación del programa ampliado de inmunizaciones y todo lo relacionado con los tratamientos de las enfermedades infecciosas, oncológicas y crónicas, entre tantas problemáticas irresueltas.

La disminución presupuestaria para Salud, en especial para los programas de prevención, así como la falta de rectoría que permita unificar criterios y evite acciones rayanas en el grotesco, son definiciones políticas que lejos están de mejorar las condiciones de vida de la población. En tal sentido, se hace indispensable una dotación mucho más amplia de recursos e insumos para hacer frente a la crisis socioeconómica en curso, con cada vez más personas por debajo de la línea de pobreza.

Una grave afectación de derechos

Otra cuestión insoslayable en lo que hace a políticas sanitarias y derechos fundamentales fue la ocurrida en la provincia de Jujuy. Allí, el retraso diagnóstico y, sobre todo, la inadmisible demora de autoridades hospitalarias y del propio Ministro de Salud, Gustavo Bohuid, en ejecutar la práctica que correspondía, sometió a una niña de 12 años, junto a su familia, a la confiscación de un derecho inalienable, así como a una revictimización inaceptable. La argumentación respecto a plazos y formas de resolución de parte de lxs funcionarixs resultó lisa y llanamente un impedimento intencional para llevar a cabo un procedimiento absolutamente legal en nuestro país.

En un año que volverá a tener la presentación del proyecto de ley en el Congreso para contar definitivamente con un aborto legal, seguro y gratuito en Argentina, CICOP reafirma su postura respecto a la temática, entendiendo que la misma es un problema prioritario en la Salud Pública y que, a la vez, connota un derecho imprescindible para las mujeres. Ante los obstáculos que van surgiendo – aún en el cumplimiento de la normativa actual, vigente desde 1921 – por la acción de los grupos opositores a su implementación, resaltamos la imperiosa necesidad de legislar a favor de evitar la continuidad de los abortos realizados en forma clandestina que ponen en riesgo la vida de miles de mujeres.

 

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