El Barrio Ludueña celebró a Pocho Lepratti con activa participación de la CTA-A

En el corazón de un barrio donde el poder narco en complicidad con las fuerzas represivas del estado golpean con fiereza para destruir el laburo de hormiga que hacen los vecinos para mantener los lazos comunitarios que preserven a nuestros pibes y pibas del destino de hambre, muerte y tristeza que el sistema capitalista explotador tiene preparado para ellos, cientos de personas celebraron la vida y la obra del Pocho Lepratti en la plaza que lleva su nombre.

Pibes y Pibas de las murgas “Lxs Vaguitxs de Los Hornos” y “Cartón Yeno” (Barrio El Triunfo) bajaron del micro y las combis que llevaron a una nutrida delegación de la CTA-A Provincia de Buenos Aires, y llenaron de alegría y color una Plaza en la que hacía horas nomás, la mafia del narcotráfico había dejado un mensaje intimidatorio incendiando un auto frente al mural de El Pocho Lepratti. Allí, su hermana Celeste, hoy Concejal por el Frente Social y Popular, repintaba el mural que homenajea al Pocho justo enfrente de la plaza. De voz pausada, transmitiendo una gran serenidad manifestó: “Pocho estaría cumpliendo 51 años si estuviera acá entre nosotros. Y la verdad que es un ejemplo realmente de cómo se pueden transformar algunas cosas, como se puede seguir denunciando diciendo todo lo que a veces no podemos o no encontramos palabras de esta otra manera, de esta forma que él nos deja transformar la bronca, el dolor por su ausencia desde hace 15 años cuando lo matan a él y tantos otros compañeros y compañeras, seguir denunciando eso y la posibilidad de seguir denunciando lo que pasa día a día acá en este barrio y en tantos otros de la ciudad. Donde siempre son los mismos sectores los que van quedando afuera, los más jóvenes, los más chicos, siempre los más vulnerados y perseguidos. El estado lejos de estar ausente, está muy presente pero aplicando y claramente políticas represivas.

El asesinato a quemarropa del joven Kevin Aguirre semanas atrás, que contó además con una represión con balas de goma sobre el cortejo fúnebre que llevaba al pibe al cementerio, hicieron que muchos vecinos de Ludueña dudaran en asistir al evento que esperan durante todo el año por un clima de extrema tensión. Sin embargo, muchas personas se acercaron a participar de los Talleres para grandes y chicos que funcionaron durante las jornadas.

“Uno claramente se queda con lo que él dejó con su trabajo, con su presencia acá en el barrio y hoy algún modo siguen con esa tarea cotidiana inmensa que él tenía. Silenciosa, pero entre muchos. El Estado lejos de estar ausente está muy presente con políticas represivas que no abren oportunidades, que se ejercen directamente sobre los sectores más vulnerables. No hay políticas enserio para la vida, para la inclusión, para que haya igualdad. ¡Qué fácil es deslindarse de las responsabilidades de los adultos!, porque una vez más se responsabiliza a los chicos de algo que si tiene solución, tiene que ser aportada por los adultos. Pero más fácil es decir que ellos tienen la culpa” expresa Celeste, en un contexto electoral donde vuelve a plantearse la baja en la edad de punibilidad.

“Podemos decir que es un sueño cumplido»

Hace 5 años un grupo de pibes del área de Juventud de la CTA-A Provincia de Buenos Aires, llegó hasta el barrio Ludueña donde la imagen de la hormiga está asociada al trabajo comunitario, sacrificado, constante…para muchos la muerte del Pocho, fue como haber destruido un hormiguero. Pero de ese suceso, miles de homigas salen, se reagrupan, se multiplican, y vuelven al trabajo. Los pibes soñaron volver al barrio Ludueña con una murga, y gracias a un trabajo territorial que no para de crecer y articularse con otras experiencias, pudieron cumplir ese deseo. Lautaro Godoy, referente de “El Homiguero Cultural” del Barrio Los Hornos en la ciudad de La Plata expresó: “Creamos ese espacio de organización territorial y hoy vinimos al Carnaval del Pocho con uno de los espacios que integran el colectivo de El Hormiguero que es la murga “Lxs Vagitxs de los Honnos” que funciona en el comedor el Mate Popular. Vinimos después de 5 años y cuando nos fuimos de acá nos volvimos a nuestra ciudad con las ganas de hacer una murga, y con el sueño de venir con esa murga para traer a los pibes del barrio. Hoy estamos acá y se puede decir que esto es un sueño cumplido”


Después de haber protagonizado la Caravana de Las Pibas y Los Pibes el año pasado junto a “Che Pibe” y “Niñez y Territorio” entre otras organizaciones, cuando durante dos días los pibes compartieron un espacio con muchas organizaciones lejos de sus casas, desde el Homiguero Cultural se convocó a la murga “Cartón Yeno” del Barrio El Triunfo, también de la ciudad de La Plata. “Vinimos a un lugar que tiene un significado simbólico para todo el trasfondo político que tiene nuestra murga, nuestro laburo en el barrio. Para los pibes es importante entender a Pocho como parte de la historia de las organizaciones barriales. Hay es una necesidad muy grande de juntarnos con otros. Nunca vamos a poder cambiar la realidad de nuestro barrio teniendo solamente un comedor o una murga o llevando nuestra mensaje crítico, político hacia otros barrios, sino que necesitamos nuclearnos con otras organizaciones. El respaldo de una organización política, social, sindical como la CTA-A que posibilitó hoy venir al encuentro es una alegría muy grande y una confianza política que es importante para la central poder sostener, acompañar y fomentar esos procesos políticos de organizaciones más pequeñas creo que es el rol que debe cumplir la CTA-A para crecer y ampliar su mapa político y ejercer influencia real sobre el territorio”

Ni la tormenta ni la provocación de las fuerzas de “inseguridad” detuvieron la alegría carnavalera

La policía en todas sus variantes, gendarmería, grupos especiales, y hasta un móvil de seguridad privada rondaron permanentemente el lugar en clara actitud provocativa. Sucedió que mientras se desarrollaba uno de los talleres, un gendarme se acercó hasta los baños químicos casi en el centro de la plaza, y se animó a acercarse casi sacando pecho a los talleristas, mientras a tan sólo metros del gendarme provocador, 15 pibes y pibas de la Fundación “Che Pibe” de Villa Fiorito cantaban a viva voz con guitarra y güiro la cumbia que ya es un clásico del cancionero de la resistencia popular: “Te lo digo te lo canto, fuera Monsanto”

“Hemos venido con muchas expectativas junto a un grupo de compañeros y compañeras de Berisso, porque nos debíamos vivir la experiencia del Carnaval, donde el poder quiso sembrar la tristeza y la muerte, y los compañeros trasformaron eso en defensa de la vida y la alegría, y donde hay alegría no hay temor. Y donde no hay temor, no hay posibilidad de dominación. Por lo tanto esta rebeldía que se ve en los compañeros es ponerle el cuerpo diariamente. Porque acá en este lugar no es joda, acá en un lugar donde el sistema explotador quiere que nuestros pibes en los barrios vivan atontados por la droga, que no tengan sueños colectivos, que no tengan esperanzas, que se cansen antes de empezar a vivir y se resignen a que esta es la única realidad, hay un colectivo de compañeros y compañeras de nuestro pueblo que diariamente le ponen el cuerpo y les demuestran de que hay alternativas de vida distinta, de que no se entregan nunca se resignan. Eso es lo que nos llevamos de este carnaval, de Rosario, de esta construcción sensacional que tiene los compañeros del Pocho donde la vida y la alegría le ganan batallas cotidianamente e la muerte y a la resignación”, señaló Juan Murgia, Secretario General de ATE Seccional Berisso y Referente del Foro por los Derechos de la Niñez.

 

 

Reprimen nuestros cuerpos, nos quieren divididos, nos quieren desgastar psicológicamente, nos quieren tristes y abatidos, porque de esa forma nos quitarán la rebeldía.

“El carnaval es una expresión de la cultura popular. Tiene una mística y una filosofía de desprender todo lo que cargamos en el año. Desde la filosofía de los pueblos originarios es que salen todas nuestras diabluras, sale el diablo. Y ahí quemamos todas nuestras penas con el Rey Momo y todas las debilidades como seres. Creo que esto que estamos viviendo acá podríamos definirlo como ‘El carnaval de la consciencia y de la lucha de los pueblos’. Que haya una organización en el medio de un barrio como este donde hay problemas con el narcotráfico, con los jóvenes que están criminalizados, y hay persecución hacia los pibes es maravilloso. Y que el medio de la lucha y la resistencia sean las murgas que también tiene todo un peso cultural de expresión, de protesta, se juntan muchas cosas. La memoria, la lucha y la resistencia con esperanza. Esperanza que se da a través de expresiones culturales”, manifestó la Secretaria de Pueblos Originarios Miriam Liempe, miembro de la Mesa Provincial de la CTA-A Provincial de Buenos Aires. Natalia Robledo, otra integrante de la Mesa de Bonaerense de la central obrera destacó que “Este lugar tiene mística. Una vez que venís a Ludueña a los carnavales del Pocho querés volver, y cada vez que lo siempre le encontrás algo nuevo y distinto. Fundamentalmente porque quienes viven aquí encuentran nuevas maneras de vivir, a pesar de los golpes que vienen fuerte. Por eso me parece emblemática la imagen de la granada que explota, que cae con toda la violencia…pero de allí salen esperanzas, salen millones de hormigas en todo Ludueña para que los pines no caigan en manos de la droga, en manos de los narcos, en las manos de la policía. A pesar de la difícil situación que vive el Barrio, la gente no se deja amedrentar y sale a poner el pecho más allá de los narcos, de la lluvia torrencial y han bailado, celebrado la vida. De acá te llevás sueños, esperanza, solidaridad, esfuerzo, los curas salesianos acá hacen un trabajo muy importante con la comunidad”. El Barrio Ludueña las pintadas, grafitis y los vecinos en las veredas recuerdan al cura Edgardo Montaldo, un personaje entrañable del barrio que inspiró a Pocho y que falleció recientemente.

 

 

 

   

Las organizaciones territoriales que forman parte de la CTA-A también protagonizaron las jornadas

Un grupo de compañeras y compañeros provenientes de La Matanza, organizados en el Movimiento Argentina Rebelde (MAR), participó de los Talleres, entre los que se destacó uno que abordó temáticas de Género. “A pesar de la difícil situación que atraviesa el barrio, los compañeros de Ludueña siguieron el ejemplo del Pocho y en vez de quedarse en sus casas encerrados, se organizaron para traer vida nuevamente a donde los poderosos quieren meter la muerte. Cuando nos integramos a esta CTA lo hicimos porque esta es la central que siempre estuvo en la calle y nos representa. Somos sub-ocupados porque trabajamos en casas de familias, talleres. Nuestra marginalidad es mayor a la del trabajo precarizado. Por eso dijimos que tenemos que luchar como lo hiciera el Pocho y tantos otros luchadores de nuestra patria, y creo que en este momento las organizaciones territoriales tenemos que reagruparnos para la dura pelea que damos a diario en nuestros barrio.

Javier Picagüa, del Movimiento Justicia y Libertad, vino desde Formosa hace 2 años hasta la ciudad de Berisso y recordó el trabajo que hacía junto a otros compañeros en una zona azotada por la extrema pobreza: “Todavía se hacen ollas populares. En Berisso se hacen copas de leche, y se trabaja de otra forma. Es muy importante para nosotros haber venido hasta acá para aprender de los compañeros y su lucha, como la gente tejiendo lazos en la comunidad, y esto lo hemos visto en carne viva a través de las obras que siguen articulando los vecinos de Ludueña”

Las nubes negras cargada de agua comenzaron a cubrir el cielo rosarino y la lluvia comenzó a caer agregándole un tono épico, haciendo crecer el sonido de los bombos, platillos y redoblantes de los murgueros que a su vez potenciaban aún más a quienes marchaban bailando por las calles del barrio. Algunos vecinos dejaban el mate y la pava en las sillas de plástico o ladrillos sobre los cuáles estaban sentados para sumarse a la murga aunque sea por un ratito.

Los Pibes del Hormiguero, mateando en la casa de Pocho

Una vez terminada la ceremonia que recorrió las esquinas del barrio y culminó en el centro de la plaza, los murgueros se congregaron en el “Bodegón Cultural” para secarse, cambiarse la ropa, y compartir mates con galletitas al ritmo de unas cumbias que salían desde una guitarra criolla.

Allí se está construyendo una segunda planta donde se proyecta un estudio de radio y de grabación para que los pibes y pibas que se expresan a través de la música encuentren un espacio donde poder canalizar sus experiencias.
“Los compañeros que se organizan en el Barrio Ludueña nos enseñan mucho sobre el protagonismo de los vecinos, y que por ahí está la salida. Las políticas públicas tienen que desarrollarse con la gente adentro, con las instituciones siendo protagonistas. Y por otro lado como se da la batalla contra las fuerzas que se ponen en cómplices de los narcos, a veces las mismas fuerzas de seguridad forman parte de asociaciones ilícitas que usan a los pibes como soldaditos, que le meten los quilombos a adentro de la casa. La salida no es la represión. Durante todo el día de hoy mientras se desarrollaban los talleres en la plaza hemos visto como la gendarmería muchas veces irrumpía con actitud provocativa, como para generar el encontronazo para pelear o para encontrar una excusa para seguir estigmatizando” señaló Mumi Aguirre referente de Unidad Popular La Plata, el espacio político fundado por Víctor de Gennaro que tiene a Celeste Lepratti como representante en el Consejo Deliberante Rosarino.

Como una hormiguita más, ella restauró laboriosamente y con mucho amor el mural que pintaron los vecinos en tributo a su hermano mientras en el escenario de la plaza desfilaban distintos números artísticos

Las jornadas vividas en el Barrio Ludueña demuestran que a Claudio Pocho Lepratti no lo mataron, sino que lo multiplicaron. Por eso POCHO VIVE

 

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