Bolivia: la CTA Autónoma se reunió con María Elizabeth Oporto Balboa, senadora del MAS

Desde hace unos días, Fernando Castillo, referente de la Cooperativa 8 de Enero y miembro de la Mesa Provincial de la CTA Autónoma de Buenos Aires, se encuentra en Bolivia manteniendo reuniones con diferentes actores de la vida política boliviana, como sindicalistas, referentes políticos y de organizaciones sociales.

Durante la mañana de hoy la senadora del MAS por Chuquisaca y Sucre María Elizabeth Oporto Balboa, recibió al dirigente de la CTA Autónoma en el palacio parlamentario, y este le transmitió la solidaridad de la central obrera argentina, y se interiorizó sobre la situación en el país hermano, que se encuentra en una difícil resistencia en defensa de la democracia arrebatada a sangre y fuego por las fuerzas militares al servicio de los intereses norteamericanos y una elite minoritaria. Decenas de personas asesinadas, desaparecidas, centenares de heridos son el saldo del accionar militar que «ya ni siquiera reprime, directamente tiran a matar».

La senadora que se encuentra en huelga de hambre desde hace 5 días, tomó la decisión «para que se apruebe la Ley de la Pacificación del país, y que se garanticen los derechos humanos de todos los Bolivianos. No es posible que haya militares matando a su pueblo» y que además debe derogarse «el decreto supremo 4072, y que pare la persecución política que se está viviendo en nuestro país» como así también «la liberación de las personas inocentes que fueron detenidas en movilizaciones pacíficas» y que «se investiguen todas las muertes y asesinatos que se han vivido en estos últimos días a partir del 21 de noviembre«.

Seguidamente, Oporto Balboa apeló a la solidaridad internacional, y denunció que el «golpe contó con mucha complicidad por parte de los gobiernos de derecha de la región y el mundo» y que contiene «un componente racial y fascista bajo la tutela del imperio».

«El aeropuerto de La Paz está extremadamente militarizado, y los interrogatorios son con una excesiva cantidad de preguntas. Y al salir del aeropuerto se siente un vacío terrible, luego de los bloqueos y sin policías en las calles», relató Castillo quién luego de arribar a La Paz, se trasladó a Senkata, ubicada en El Alto, donde se desarrolló una masiva asamblea de autoconvocados.

Senkata es el lugar donde mayor cantidad de muertos hubo, con la particularidad de la notoria discriminación racial en cuanto al registro de las personas asesinadas. «Por un lado está la muerte de personas de la clase media, los cuales son mas visibilizados y de los que hay registros, y por otra parte están los compañeros indígenas de la tribu aymara, que a penas hablan castellano, quienes fueron asesinados mientras protestaban en la ciudad y luego fueron enterrados en sus tierras. Estos últimos no fueron contados como muertes producto de la represión, y no se tiene ningún registro de sus asesinatos», explicó Castillo.

Asimismo relató que «las fuerzas policiales desaparecieron de las calles y solo se encuentran custodiando los bancos» y que «con la quema de la wiphala, la policía, que tenía cierto prestigio lo ha perdido totalmente». Además, el cerco mediático sobre la represión y el golpe militar, tienen como aditamento un componente racista por parte de la población blanca y trigueña en contra de los pueblos originarios.

Uno de los tantos echos aberrantes, fue registrado por Castillo en las calles cuando mujeres se encontraban movilizadas por la libertad del único médico que atendía enfermos y heridos en la comunidad, y que por hacerlo, fue detenido y acusado de terrorismo por parte de las autoridades de facto.

 

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