Intercambio de experiencias entre compañeros Cooperativistas

El jueves 7 de Julio, se realizó el último encuentro del segundo módulo de formación que el Instituto de Estudios y Formación, en cooperación con la Secretaría de Cultura, viene llevando a cabo en la Cooperativa Unión Solidaria de Trabajadores (UST-CTA) desde principio del año.
Este segundo módulo con enfoque en la Economía Social y Solidaria culminó en el intercambio de experiencias entre la UST y compañeros de otras tres cooperativas.

La primera experiencia fue transmitida por la compañera Kena del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI-CTA), una cooperativa, y hoy en día también una federación de vivienda que se fundó a principio de los años ’90 y que desde entonces viene luchando por el derecho a la vivienda, al hábitat popular y a la ciudad. Los tres ejes fundamentales según los cuales se organizan en el MOI son la autogestión, la ayuda mutua y la propiedad colectiva. Desde su fundación los compañeros y compañeras del MOI vienen luchando a través de tomas de edificios, movilizaciones y otras actividades, con el objetivo de incidir en las políticas de vivienda de los diversos gobiernos.

De esa forma lograron que el gobierno de la Ciudad aprobara la Ley 341 que le garantiza dinero a las cooperativas de vivienda para la compra de suelo, la obra y la asistencia técnica. No obstante, incumple con esa ley, razón por la cual el MOI se encuentran en pelea constante, sobre todo porque en nuestro país la construcción de viviendas cooperativas dependen principalmente de los recursos provenientes de los Institutos de la Vivienda. Una de las viviendas que construyeron es la cooperativa El Molino, un complejo de viviendas en la cual ya habitan 33 familias y que cuenta además con un jardín de infantes comunitario y un bachillerato popular. Queriendo replicar su experiencia en otros lugares, crearon sedes del MOI en San Martín, Tierra del Fuego y Mendoza. El MOI está también activo al nivel internacional y forma parte de la Secretaría Latinoamericana de la Vivienda Popular (SELVIP).

La segunda experiencia fue presentada por el compañero Eduardo que viene de la cooperativa de consumo Consol. Consol fue fundada en 2010 por compañeros y compañeras que compartían la convicción de que a partir de la conformación de una cooperativa que comercializa productos de otras cooperativas, eliminando al intermediario, se podría llegar a ofrecer al consumidor productos de mejor calidad y a más bajo precio. Eran 30 los asociados que empezaron a darle vida a esa idea; hoy en día la cooperativa ya cuenta con unos 400 asociados. Para asegurar el crecimiento, usaron distintas estrategia.

La primera es la creación de focos de consumo organizados por personas individuales o grupos que organizan una compra solidaria a la cooperativa para su familia, barrio o lugar de trabajo. Para incentivar la creación de dichos focos, el responsable local recibe 3% del total de la venta en su foco. La segunda estrategia es la co-participación con otras organizaciones que en sus establecimientos venden productos de cooperativas, puestos a disposición por Consol. En última instancia se pueden abrir tiendas. Actualmente Consol cuenta con cuatro tiendas que mantiene en cooperación con otras organizaciones: una en Tigre, una en Floresta, una en Caballito y una a pocas cuadras del Congreso Nacional en Venezuela y Combate de los Pozos.

La tercera experiencia nos fue acercada por el compañero Adrián de la Cooperativa de recicladores “Creando Conciencia” que nació en Benavidez, Tigre, también en el 2006. Fueron 4 los socios fundadores que se propusieron ofrecer servicios de reciclaje de la basura seca (cartón y papel) al barrio privado de Nordelta. Pronto esa ciudad-pueblo les pidió que además se hicieran cargo de la basura húmeda. Es en este momento que la cooperativa empieza a crecer, aunque al principio funciono a pulmón y con mucha pérdida en el sentido económico.

Cuando en el año 2010 y gracias a un préstamo del banco Credicoop se pueden comprar otra camioneta, las cosas empiezan a mejorar económicamente. Hoy en día, la cooperativa cuenta con 4 camiones propios y dos prestados, les da trabajo a 42 compañeros y compañeras y presta servicios de recolección de basura, separación en origen y reciclaje a alrededor de 80 clientes (entre barrios privados y empresas). Además empezaron con un proyecto de compra comunitaria y están en proceso de creación de una mutual para poder ofrecerles productos de uso como bicicletas y colchones a un precio accesible a los trabajadores de la cooperativa; también conceden préstamos de urgencia a los compañeros de Creando Conciencia.

Cerrando el intercambio, el compañero Raúl compartió la experiencia de la UST desde la recuperación del espacio de trabajo en el año 2003 para adelante, comentando además todos los aportes que se han realizado para mejorar la calidad de vida del barrio Villa Domínico como la construcción de viviendas, el polideportivo y el bachillerato popular.

Al final del encuentro, los compañeros coincidieron en que de cara al futuro era necesario profundizar el trabajo organizativo y comunitario hacia el interior y hacia el exterior, realizado por las cooperativas. También se puso énfasis en la importancia de fortalecer el sentimiento de pertenencia a la cooperativa. En este contexto, se remarcó que hace falta crear una mayor conciencia entre los trabajadores y trabajadoras acerca del hecho que están trabajando en una cooperativa, que no hay patrón y que ellos son socios sin cuyos trabajos la cooperativa no puede funcionar.

El próximo encuentro de formación tendrá lugar el 28 de julio y consistirá en una evaluación de la experiencia a medio término, para seguir mejorando y garantizando la calidad de la formación que lleva adelante el IEF-CTA en la UST.

Fuente: Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma;www.cooperativaust.com.ar

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